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sed contra rutina

Tú,

yo,

la soledad inquebrantable

de buscarte,

y el ajetreo de quien calla

a las mareas.

No aflora la flor de tus pupilas

sino el miedo.

En ti estoy yo pero también el extraño,

el mismo extranjero

de ropaje encendido.

Tú,

yo, 

la puerta entreabierta

entre dos soledades.

Ya no importa el viento 

y la nada anda desnuda y suspensa

de sus propios hilos agoreros.

Adán que palpa a oscuras

el fondo de su noche irrealizable.

Ninguna que no seas tú responde ahora,

solo el eco de una gruta insondable.

¿Adónde iremos?

Yo solo soy tu abrazo,

despojado de todos sus rescoldos.

Solo el vértice izquierdo,

el vórtice fugaz

de un corazón sin dientes.

La noche es imposible si no vienes,

reverso de todos mis alveólos.

Para mi oquedad

quedan tus manos.

Para sangrar está mi pecho

desgastando o esparciendo

los mismos lunes,

las ínfimas caricias.

Tú,

yo,

la misma antorcha de mirarnos,

asustados,

en la orilla de niebla que los besos intentan,

más allá de la vida

que nos vuelve incendiarios.

De mi libro SED DE OTRAS PIEDRAS

EUNED 2012

iLUSTRACIÓN BEN HEINE

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