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RESQUICIO

 

 

 

Es el camino a seguir:                                                                 

La onda de los cipreses,

el rincón de la oscuridad.

 

La puerta abre y se cierra

en constantes nubarrones.

Sombras oscuras, sin paz,

mientras mi sudor cae

ante el vacío.

 

Sombra de los rasgos;

la he visto:

Es el frío de la soledad

y el aire candente.

¡La he visto!

 

Es la incertidumbre

de los ojos nublados.

¡La he visto!

La puerta abre y cierra

sus doradas hojas ante el vendaval.

¡La he visto!

 

En mi pecho

se atraganta,

trata de asfixiarme.

La he visto.

Lo último del soplo que da la señal.

No sé si quedarme o traspasar.

Me denigra, sin ropa, sin ego.

¡La he visto!

 

Gaza punzante en mis muñecas

sentí la suavidad del no sentir.

La he visto.

 

Montada en una nube blanca,

erguí mi paso hacia la puerta.

La vi

y como en onda serena, la traspasé,

crucé tras ella,

envuelta en algodones.

¡La he visto!

 

En mi nuevo amanecer,

en el alba sumergida,

La vi, la vi, la vi.

 

Sin dolores, sin pena,

sin ausencia,

carcomida  en el pesar de las aldabas,

la he visto.

Calcinante como la aurora,

fría y crujiente como el anochecer.

La he visto.

 

Tristes los caminos de olmos salpicados.

He regresado  envuelta en cenizas.

 

 

 

 

 

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Comentarios

  • Bueno, Ceci, un buen poema, que nos habla del camino ineludible, que todos debemos emprender en algún momento, abrazos.

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