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Hector Cediel Guzmàn posted a status
31 de Jul. de 2016
EL CANTO DE LAS MISERIAS

Hay vidas demenciales que parecen, haber sido vividas en el infierno. Más que unas memorias, estas historias se armaron con el diario encontrado por azar de una alcohólica drogadicta y con los apuntes anexos que hacía con esquelas o cartas de sus hijos; además de los testimonios de algunas vivencias, que me han impactado y que le darían mayor cuerpo al texto. He intentado reproducir con la mayor fidelidad posible los textos, sin embargo había que depurar algunos términos, darles cierto ritmo y coherencia, para evitar testimonios repetitivos, frutos de las angustias y paranoias, que se expresan en las miserias de los cantos.
Me he atrevido a escribir este testimonio, porque el amor debe encontrar su libertad y felicidad, en segundas oportunidades. Los versos se pueden transformar en banderas o en voces internas, cuando se comparten con generosidad y desde el corazón, las experiencias por dolorosas que hayan sido. Escribo porque el alma me reclama, que comparta estos testimonios. Garrapateo versos porque considero amigos a mis lectores y lectoras; porque hay argumentos que equivalen al quitarles algunas piedras del camino a otros; o simplemente, hacer correctivos oportunos para no cometer, los mismos errores.

“Quiero sentirme consentida y amada de una manera erótica y sensual. Me siento ardida y excitada. Mi cuerpo anhela un ritual lujurioso. Siento erectos los pezones y una humedad tibia en la entrepierna, como si la pasión de un amante me hubiera recorrido con su lengua. Quiero gozar del éxtasis, con tus besos. Sé que es imposible intentar dominar mi deseo”. Luego, ella adjunta una nota, que dice: “Natalie, tu piel contagia el ambiente, con el aroma sensual y salvaje de una energía afrodisiaca. Imagino tu flor protegida, por una aterciopelada primavera. Posees la fragancia más esplendorosa, que mis sentidos hayan captado. Quiero ser tu amante definitivo. Natalie, deseo ser tu enamorado incondicional. Me fascina verte bailar, cantar desbocada y alegre, como una campana al vuelo.
Natalie, sin ti, la soledad me sabe a hiel; y la vida, a mierda. Sé que jamás podré dejar de amar, ni de desear con pasión desbocada, a tu piel. Natalie, desde que te conocí, mi alma se enamoró de los sueños y de la tez de tu espíritu. Sé que tengo muy poco para ofrecerte, aún le sobran sueños a mi alma y deseos de vivir a mi cuerpo. Amé con desmesura y me entregue en demasía y en verdad, pienso que sólo busque en ti al principio, una opción para olvidar, para sanar mis heridas emocionales, para reencontrarme con la vida que me ha maltratado mucho y que he desperdiciado a dos manos, como si fuera un collar de oropeles. Natalie, ¿recuerdas, cuando te dije: ¡lástima! ¡Lástima saber que has llegado a mi vida, demasiado tarde!?”.
Luego ella escribe: Me transmites tantas sensaciones, en éxito con pasión. Sé que me estoy enamorando de tus locuras. Eres como el viento que siempre añore, para soltar las velas y lanzarme desnuda, hacia el mar abierto. Es fuego lo que siento, cuando me nacen deseos por besarte. Me fascina la ternura de tus besos y los sentimientos de tu corazón. Creo que podríamos vivir el hoy ¡sin tanta locura! El futuro no se acaba mañana, ni la pasión se apaga, si no lo deseamos. Dicen que por pensarte tanto, ahora me parezco demasiado a ti. ¿Qué puedo hacer, para no enamorarme, perdidamente de ti?
Embriaguémonos con el fuego y la pasión del amor, para no atragantarnos jamás, con las cenizas de los sentimientos muertos, ni con los cadáveres de los besos. Sé que tal vez no vayamos a envejecer juntos, pero no quiero odiarte mi deseo alejarte, como un mal sueño de mi vida. Quiero que sepas que a pesar de todo, aún te amo. Me transmites tantas sensaciones, que me provoco con fogosidad. Sé que es inevitable el enamorarse de tus demencias.
Natalie dice: creo que sólo deseo llenar con mis locuras, cada espacio vacío de tu corazón. Te he amado con la pasión desmedida, de mi naturaleza cuando se embriaga o se enloquece. Sé que mi ansiedad, es la dulzura que ansía tu verga y me embruja tu locura magnetizadora, cuando deliras y me das clavo, con una obsesión frenética, casi infinita. Me encanta andar contigo, mi adorado Quijote: vagabundo y soñador. No dejes nunca que la realidad asalte y saquee tus ilusiones. Escribe. Regálame tus versos, porque sé que todos, son míos o muy nuestros. Sé que soy tu musa y una fuente de inspiración inagotable, para mi poeta de cabecera. Sé que el universo es absurdo, habitado por hormigas reales y desencantos.
No voy a fastidiarte con reproches necios y desesperantes, porque sé que existe inocencia o un afán desesperado por vivir, en tus deslices. Eres perro y vagabundo, como todo can faldero, sinvergüenza o gozque callejero. Sé que te sientes libre como un adolescente y con unos derechos absurdos de libertad, que han sido difíciles de comprender y de aceptar. Acepto tus conceptos, porque la calle y la vida, te han forjado una curiosa filosofía de la vida y una escala de valores muy original.
A veces pienso que mis mejores confidentes, desde hace un buen tiempo, han sido: la soledad y mis almohadas. Ellas me han regalado pensamientos, consejos, hermosos sueños y hasta han sido, un pañuelo para mis lágrimas. Pienso que saben demasiado de mí, pero ni siquiera me censuran, nuestras noches de locura. Sé que mi alma comprende, la actitud de mis almohadas. A veces cuando me acuesto, percibo que hay algo extraño y llego a creer que hasta ellas, han cambiado últimamente conmigo: las siento más frías e indiferentes; es como cuando los cuerpos de los amantes, pierden esa capacidad de acople perfecto y simplemente, sin una razón profunda o justificación razonable, se rechazan.
Antes justificaba robar sólo por hambre. Me duele que ahora aprovechemos cualquier descuido, para desvalijar la casa de nuestros padres o las de nuestros amigos, como si fuéramos langostas. Sé que estamos destruyendo las opciones de refugio, para el día de mañana. A pesar que les digo que los amo, siento cómo nos alejan o nos evaden como si fuéramos una plaga maligna. Cada vez les comentó menos nuestra situación, pero sé que el sólo verme llegar, les baja el ánimo o simplemente sus rostros expresan, una gran decepción y angustia. No entiendo que llaman ellos, ser normal. Sé quién soy y estoy segura que sabemos quiénes somos. No sé por qué no entienden, lo hermosa que es la libertad.
Me fascina hacer el amor contigo, en esas noches en las que nos despierta, el animal que llevamos dentro, con sus mugidos. No cambio por nada esas noches en las que nos desvestimos y nos dejamos arrastrar por un remolino de pasiones huracanadas. Sé por tus caricias, cuando me vas a regalar un tornado de alucinantes estremecimientos; cuando tu cuerpo ansía como el mío, cuatro o cinco orgasmos. Me fascinan las fantasías y la imaginación de tu violencia animal. Eso me encanta de ti, sólo me regalas: amor y orgasmos. Creo que esa es, la fórmula perfecta e infalible de la felicidad.
Sé que me llaman o me tildan con rabia y con celo, de ser tu amante. La moza, de un bueno para nada. Lo dicen con desprecio y en tono fuerte para que sienta vergüenza; pero yo me siento orgullosa, porque te he brindado lo mejor de mí y me he entregado ¡toda! ¡Jamás te he ofrecido, migajas! No lo voy a negar, ni voy a fingir nunca, que te conozco poco o que nada existe entre los dos. He decidido quitarme esta careta ¡para siempre! ¡Me cago en los tuyos y en los míos! Quiero irme a la cama de ahora en adelante, con un hombre que sepa quién soy, como me llamo, que me gusta y que me disgusta, cuando cumplo años, y sobre todo, que no se canse de decirme que me ama y que soy para él, la más bella. Tú eres y ha sido, ese hombre. Te amo. ¡Te adoro! Sé que a ti te voy a dar, lo que a nadie le he dado.
Sé que se agotaron las ilusiones de mi corazón. Intento escribir poesía, con palabras oxidadas, por eso mis versos pertenecen a la “degeneración de la chatarra y de los ácidos”. Cuando estamos sobrios, vivimos un fragmento de la realidad, por unos instantes. Ahora tengo que beber desde que despierto, porque la sed del alma es insaciable. Sé que no voy a sobrevivir, pero no sé cómo hacer para parar, esta caída vertical hacia el culo del infierno.
Anoche disfruté la magia del anverso y del reverso del amor. Me recorriste como un mapa y nos gozamos hasta el último jadeo. El lecho quedó hecho un desastre, como si hubiera pasado la peor tormenta. Bebimos demasiado, metimos de todo un poco y estoy adolorida por la violencia de tus amorosas caricias. Mi piel aun relame con placer, algunos cardenales que testimonian la locura que compartimos anoche. Parecías un sementales, mi vida. La lascivia del fuego de tus besos, me dejaron lastimados los pezones. ¿Hasta cuándo durará el frenesí y este demencial octanaje? ¿Será que cada vez, seremos más apasionados y locos? ¡Estuviste divino, mi cielo! ¡Fueron cinco deliciosos polvos! ¡Anoche encendías piedras! El calor de la pasión crecía, como un incendio forestal, fuera de control.
Yo tuve una hija, Ingrid, fruto de una calentura juvenil, más que de un enamoramiento. Me duele que la abuela nunca la quisiera como una nieta y más cuando decía, que ella “no era abuela de nietas bastardas”. Decía que yo, no sólo había arruinado mi vida, sino que tenía que ver cómo salía adelante por mí misma, porque no me iban a alcahuetear mi sinvergüencería. Cometí un error como muchas adolescentes, cuando descubrimos la magia de los besos y las caricias, sin medir las consecuencias, cuando se pierde el control y simplemente tratamos de satisfacer “la pruebita de amor”, de nuestros noviecitos; aún me pregunto, que llaman ellas, conservar el control o como lo hacían en sus tiempos. Pienso que su falta de solidaridad y quizá su escasa educación, por solo tener una educación básica, influyó en las locuras que tuve que vivir para poder sobrevivir y disfrutar de una adolescencia y juventud, estigmatizada por lo que ellos llamaban, una mancha familiar o un pecado imperdonable. Mi padrastro era hermoso conmigo, pero no se metía en nada, para evitar conflictos con mi madre. Es el clásico “mocito oficial encoñado y casado, a cambio de unos buenos polvos, que se cree que van a durar para siempre”. Pienso que ella quería aparentar una dignidad social sobre cualquier cosa, ya que fuimos tres hermanos con padres distintos, como ¿la santísima trinidad? Quizás mi madre revivía en mí, sus sufrimientos, ya que en su época, era toda una tragedia el ser bastarda o madre soltera. Hoy recapacitándolo bien, pienso que las carencias afectivas nos llevan a los adolescentes a buscar esos afectos prematuros y sublimados, en parejas idealizadas y que creemos que son el gran amor de nuestras vidas; a veces la figura paterna ausente o la protección que se considera básica para enfrentar a la vida; en fin, son muchos los factores y las circunstancias. En mi caso no fue por carencias, maltratos ni abusos. Simplemente una noche viendo televisión me dijo: Tengo frío… nos arropamos… y terminamos jugando “al papá y a la mamá”.
Luego con Carlos “Boca negra” como lo llamaban por lo mal hablado y mentiroso como un murte, tuve otro “bastardo”: Camilo. El alejarme de mi casa me hizo muy dura, realista y avispa. Odie a mi madre, porque me negó su apoyo cuando más lo necesitaba y sobre todo, ella que había sido una gocetas caza oportunidades, que ahora se las daba de digna y aparenta ser una dama de sociedad, siendo que pescó a mi padrastro, para darnos un apellido y borrar su pasado de madre soltera.
Carlos era hijo de un mecánico, que se enamoró de una “monita hermosa”, que había sido una hermosa prostituta y por estar dándose la buena vida, los dejó levantarse sin dios ni con el más mínimo respeto hacía la ley. Aparentemente era una mujer encantadora y culta, pero creía que educar a sus hijos para ser ganadores era hacer de ellos, sus cómplices. Los enseñó desde pequeños a mentir para evadir cuentas o compromisos pequeños, luego a pedir dinero prestado con todo tipo de excusas como “la matricula de una hija en la universidad… y solo por unos días…” hasta que se hicieron famosos como pandilleros y delincuentes comunes, como “los murtes”. En verdad fue un seudónimo inventado por otros chicos del barrio para no tildarlos de gonorreas o hijos de puta, palabras que se escuchaban horribles. Dicen que eran maltratados, que uno de ellos esquizofrénico y el otro homosexual, porque se le notaba un odio desde pequeño hacia las mujeres. Luego vino la vinculación de ellos con unos “baby traquetos” y terminando baleando a dos hermanos en la puerta de su casa, para robarles una mercancía… ellos mismos se tildaban de ser muy peligrosos para amedrantar a los jóvenes del barrio. Se dice que los castigos por parte del mecánico eran salvajes, hasta que la monita se mamó y lo echo, quedándose con la casa y unos locales. Después se hizo hippie, comenzó a viajar, a deambular, se hizo un duro y en verdad, creo que tenía buenos sentimientos. No sabía que era tan vicioso ni alcohólico, sino lo normal. En verdad pensé que con un grupo de ayuda y esfuerzo se podía recuperar y rehabilitar. Jamás me imagine que fuera un resentido o un amargado social, irrecuperable. Creía que era una broma cuando me decía que era mejor ser un borracho reconocido, que un alcohólico anónimo. Tampoco estoy en contra de la fabricación, distribución y consumo del alcohol. Pero pienso que la falta y conocimientos al respecto o de una suficiente información, nos conducen a involucrarnos en relaciones absurdas y casi suicidas. A pesar de mi sobriedad tardía, agradezco el no sufrir graves daños o irreparables en la salud, por culpa del consumo abusivo del alcohol. Es raro el alcohólico que no haya padecido o parezca o desarrolle enfermedades a futuro, debido al consumo de alcohol. Me he propuesto con mucho cariño y entusiasmo, con la soberbia de ayudar a otras personas, es compartir este testimonio, ya que no intento sacar ningún provecho de él. De hecho he intentado mantener el anonimato, recurriendo a nombres supuestos.
No soy una escritora ni nada parecido; simplemente intenta escribir de una forma que todos me entiendan, sin formulismos ni tecnicismos y de una manera, que sea amena la lectura. Les ruego que sean permisivos con mis defectos, que aprecien mi intensión y sean benevolentes conmigo, ya que no ha sido fácil escapar del infierno ni dar este testimonio.
Para entender nuestra tragedia, es preciso conocer un poquito sobre el alcoholismo. El origen de la palabra alcohol viene del árabe para denominar a los espíritus malignos. El alcohol puede deprimir o estimular, tranquilizar o inquietar. A veces tiene un efecto calmante o soporífero. En la medicina ha sido reemplazada por barbitúricos, tranquilizantes y otros productos calmantes hipnóticos. Su consumo se conoce desde la antigua Grecia y Roma, también por los señores y siervos en edad media y los puritanos cuando llegan a América lo consumen al no encontrar agua potable. Nuestra sociedad lo ha promocionado para celebrar importantes acontecimientos sociales, bodas y hasta en los funerales. En la medicina, a veces para aliviar el dolor, bajar la fiebre o calmar la acidez de estómago. Hasta la Biblia narra que Noé al bajar del Arca plantó una viña, elaboró su vino y se embriagó. A fray Luis de León, le generó cárcel una metáfora que decía: “ramo de pámpanos es el amado y racimos de uvas los pechos de la amada”.
Se ha demostrado que el alcoholismo puede derivar en daños irreparables para la mente humana y para el organismo. Puede provocar desde dolor de cabeza y vómitos, hasta deteriorar el corazón, el hígado, los riñones, el cerebro, el estómago, el aparato digestivo y la estructura ósea. Puede provocar pérdida de memoria y algunos tipos de cáncer. A un feto le puede acarrear problemas mentales y físicos. A los hombres alcohólicos le produce impotencia y a las mujeres se les inhibe el deseo. Se debilita y deteriora el sistema inmunológico, favoreciendo el desarrollo de enfermedades infecciones. Produce graves trastornos en la piel, músculos y huesos. Se asocia con la osteoporosis y dolores en los músculos. En las sociales contemporáneas se busca un efecto sedante y estimulante, aunque su efecto real será la depresión, al afectar el sistema nervioso. Para los adictos, es una de las drogas más peligrosas. La adicción al alcohol es lenta y progresiva y en muchos casos se desarrolla en periodos de 10 a 15 años, antes de llegar a situaciones extremas, donde la recuperación es difícil. La mujer es más reticente a reconocer su adicción y sus consecuencias, por lo general nueve de cada 10 mujeres alcohólicas son abandonadas por sus maridos y en cambio, uno de cada diez hombres, es abandonado por su mujer. El alcoholismo depende del organismo de cada individuo, de su capacidad para metabolizar el alcohol y de su posibilidad de eliminación. El tipo de bebidas no importa tanto, como las dosis. Culturalmente se llegó a decir: el hombre debe oler a tabaco y a alcohol.
El alcohol, no es alimento. Hasta los vinos suaves, son peligrosos en volumen. El alcohol no quita la sed, la aumenta. No da fuerza. No es estimulante ni excitante. No genera calor. No beneficia el corazón como vasodilatación. No es medicinal. No hace al individuo más sociable, sino más charlatán. No estimula el apetito. Es una droga. Lo característico en el alcohólico es el no dejan de beber, pierde la libertad y no puede abstenerse de la ingestión alcohólica. El alcohólico vive con sed de alcohol. Bebe más a menudo que los que le rodean. Bebe a escondidas. Bebe para buscar la facilidad de palabra y cree ser más simpático. Sufre pérdidas de memoria, después de haber bebido. No se acuerda de detalles de la noche anterior, en que se bebió. No toma sólo una copa. Es reacio a hablar de todo lo relacionado con la bebida. Pierde el apetito. Dice que bebe menos de lo que realmente bebe.
El alcohólico comienza a tener temblor en las manos y en la lengua, bebiendo para que desaparezca este síntoma. Sufre de cambios bruscos en el estado de ánimo, náuseas o vómitos al levantarse. Padece de insomnio continuado y a veces de pensamientos suicidas. Se torna agresivo, sobre todo en el ambiente familiar. Como se dijo: el alcohol empieza a cobrar mayor importancia en las relaciones personales, el trabajo, la reputación e incluso la salud física. Hoy en día se habla incluso de los alcohólicos de fin de semana, porque empiezan a beber y no pueden detenerse. Las personas mayores de 60 años, pueden desarrollar más fácil, la cirrosis alcohólica. El alcoholismo es hoy por hoy una enfermedad crónica, incurable y progresiva. La única solución es detenerla. La abstinencia produce dolores musculares, temblores de manos, vómitos, nerviosismo, confusión, insomnio, delirios, etcétera.
Los psiquiatras de niños y adolescentes saben que los hijos de padres alcohólicos tienen un mayor riesgo para desarrollar problemas emocionales, que los hijos de padres que no lo son. Los niños de padres alcohólicos, tienen cuatro veces mayor probabilidad de ser alcohólicos, que otros niños. Estos niños desarrollan fuertes sentimientos de culpa. Angustia o ansiedad. Vergüenza. Incapacidad para mantener relaciones interpersonales. Confusión. Enojos. Depresión.
El niño o la niña tratan siempre de mantener en secreto el alcoholismo sus padres. Esto genera un pobre aprovechamiento académico o de la escuela. Se aíslan de sus compañeros. Desarrollan conductas delincuenciales como robo, vandalismo, violencia. Sufren de dolores de estómago y de cabeza. Se desarrolla una tendencia para usar de drogas o alcohol. Agresiones dirigidas a otros niños. Algunos asumen el rol de “padres responsables” y esos problemas emocionales salen a luz, cuando llegan a adultos. Es muy importante la ayuda psiquiátrica para que el niño entienda que se les pueda ayudar a resolver sus problemas y hacerles entender que no son responsables del abuso del alcohol de sus padres.
Natalie escribe que hoy ha recordado, a su hermano Gregorio, quien murió por culpa de una gripa que tildaron de pandemia. Hubo demasiados muertos, inclusive se llegó a especular, que fue desatada por “error” o por intereses económicos de un laboratorio norteamericano, en donde tenía participación un político muy representativo. Yo sólo sé que perdí a mi hermano, a mi cómplice, a mi llave. Creo que esta desgracia envejeció, de una semana a otra, a los viejos. En esa época me había aficionado a las caminatas ecológicas, a navegar en los lagos, a acampar en algunas reservas, al sexo y a la mariguana. Buscaba la paz y era feliz sentada, gozándome el paisaje por horas y sobre todo los crepúsculos. Esta costumbre me recordaba mi madre y la imaginaba frente al mar y disfrutando de sus atardeceres.
Natalie dice que las ilusiones se evaporan cuando despierta y toma conciencia, que es imposible escapar de la profunda oscuridad que se la devora. “Vivo convencida que la noche me guarda los secretos y que es una buena cómplice. Me desespera amanecer al lado de un hombre, sin saber su nombre, si fue cariñoso conmigo o una bestia más, porque a veces amanezco con moretones o con la ropa desgarrada. Mi alma es una mierda. Siento asco de mis labios. Siento tan sucia mi piel, que quisiera pasarme una lija abrasiva y lacerarme. Siento frío y necesidad de fumarme un coso o de meterme un pitazo, para ilusionarme. Sé que soy una verdadera pérdida, una crápula murte. Una vergüenza para mi familia. Ya no tengo cómplices entre mi familia ni entre mis amigos… ahora la soledad de mi peor desdicha.

Los hijos vinieron demasiado rápido. Cuando una está enamorada, es medio loca y medio puta. Al principio creí que era amor el celaje del padre de mi hija y por eso terminaba perdonando y haciendo el amor, con ese hijo de puta. Creí que con el padre de Camilo sería diferente, porque nos conocimos rumbeando en una nota de fiesta, en donde todo el mundo era muy chévere; pero la que es loca, se equivoca una y otra vez. Dicen que soy de carácter fuerte, pero soy un desastre respecto a mi vida sentimental. Nada me importa. Amo a mis hijos. No sé qué haría sin ellos. Son hermosos. Me recuerdan mi adolescencia. Rock n´roll y amistades locas. Estoy casi segura, que ya no siento amor por ningún hombre. Amé y fui amada. Fui utilizada y aprendí a utilizar. Luego tome conciencia que simplemente me culeaban y entonces decidí, gozármelos sin ponerle el más mínimo sentimiento a los hembritos. Me los comía y los escupía como chicles desechables. También nos rumbeamos con un par de amigas y en verdad fueron experiencias deliciosas de jacuzzi, masajes, limpiezas de áureas, o relaciones por cuestión de tragos o yerba. Ahora mi vida ha sido, es y será una mierda. Me siento vieja y cansada, aunque dicen que sigo siendo bella. Me siento bien cuando me dicen: Adiós suegra. Ayer un chico, casi me mata de la emoción, cuando me dijo: ¡adiós, señora bonita!

Los niños creían que en mis manos estaba la felicidad y en verdad, hacía todo lo posible por hacerlos reír. Hoy hemos jugado al circo. He inventado un par de trucos, porque soy “La maga Houdini”. Les hice de domadora y los ataqué a cosquillas como un león hambreado, que solo come: carne de niños. Por instantes creo, que puedo encontrar las fuerzas suficientes para triunfar y salir con ellos adelante.
Esta mañana supe que es la tristeza, porque la vi en la mira a mis hijos. No había nada dulce ni tierno, en sus miradas. Era la expresión de una luz opaca, que reflejaba años de tristeza. La niña me miraba como una mujer adulta. Mi hijo expresaba miedo, el silencio de un sin futuro, era una expresión absurda que me condenaba y se hacía sentir como una basura. Hasta sentí asco de mi misma y creo que percibe un olor a semen extraño, que trate de disimular. Si eso soy. Soy un maldito orinal de la miseria. Cuando salgo a buscar con quien beber, es mi carne la que busca a la otra carne o viceversa, pero me da lo mismo. Pienso que no me estoy prostituyendo, porque no le pongo un valor a mis polvos. Pienso que no sea un crimen en salir a divertirse un poco ¿verdad? ¡Puta! ¿Por qué me miraban, con cara de huérfanos hambreados? ¡Estaban allí parados, como niños sobrevivientes, de un campo de concentración! ¡El niño se orino parado, observándome con decepción y tristeza! ¡Se orinó! ¡Maldita sea, soy una maldita perra! Soy como la gangrena del amor. Oye conocido al fin el rostro de la tristeza y el desencanto de un ser humano. En verdad, fue: horrible.
Ayer salí a vender mercancía artesanal, con el plantel que me regaló un amigo de la casa. Puse la mercancía el suelo y comencé a ofrecerla. Cuando una esta llevada de la puta mala racha, hay que hacer lo que sea posible, para llevarles merca a los hijos, pero esto era bien duro. Sabía que era una de las últimas opciones para sobrevivir. Jamás me imaginé que en la economía informal, también se diera la ley de la oferta y la demanda; cuando me vendieron la idea, me dijeron que era un pan coger o una opción pasajera; pero si las ventas siguen como las de hoy, creó que seguiremos comiendo mierda, por un buen tiempo. Aunque en verdad pienso que ya la hemos aprendido a cocinar y creo que ya nos gusta.
Querida hija: pienso que no existe algo más bello que tu mirada y el diario vivir no tiene sentido para mí, sin las tiernas palabras de tus sueños. A veces pienso que tu voz sensual, expresa la presencia de Dios en la vida. Me haces feliz cuando me cuentas tus aventuras y me encanta ver esas ansias con las que deseas devorarte la vida. Pienso que dentro de muy poco tiempo, se comenzará embellecer, aún más, tu silueta. No dejes nunca de sonreír como “Mr.Ed” el caballo que hablaba en un programa de televisión, mi adorada niña. Siempre serás mi “brujita atraviesa”. Te amo. Esa es tu verdadera belleza, mi niña: abres tu sonrisa! Creo que después de la ortodoxia, no te volveré a decir: Mr. Ed. ¿recuerdas cómo reíamos?
Ayer “Boca negra” me dijo, que no quería que el final de nuestra triste historia, fuera un te amo, sin alma, sin esa deliciosa expresión de un cuerpo con vida. Me dijo que quería tener su conciencia tranquila, cuando su luz se apagara. Que él comprendía la razón de la actitud glacial de mis sentimientos y esa manera absurda de mi actuar, como una mujer esculpida de mármol. Me dijo que le parecía, que mi cuerpo carecía de vida.
No sé cómo aprender a olvidar tus abrazos, tus besos y hasta tu forma de amarme, mi adorado “Boca negra”. Me has acostumbrado a convivir, con los absurdos que compartimos. Se ha apagado la luz que iluminaba a mis ilusiones o hacía arder con pasión a nuestros cuerpos, pero aun te amo y te deseo. No han muerto todas las rosas y me haces una falta horrible, cuando te ausentas sin regalarme una mínima explicación. Siento como si tu alma buscara al sosiego o lo encontrara, lejos de mí.
Hoy estoy segura, que siempre quise tener tu amor, junto a mí. Te amé, nadie he amado, pero me desilusionaste una y otra vez. Te supliqué que no abusaras, que estaba perdiendo todo el amor que sentía y hoy, hablo de usted y nada siento. Me cansé de vagar por la tristeza, a su lado. No me pregunte, a dónde se ha ido mi amor. Confieso que extrañaré esos momentos lindos, porque no todo fue apestoso. Vivimos momentos deliciosos en el pecado. ¡Cuántas veces soñé en despertar y creer que todo había sido, un mal sueño! ¿Cómo pudimos hacer una comedia del absurdo, con una relación que fue tan hermosa, al principio?¿cómo pudimos llegar a darles vino a los niños, en sus teteros?¿cómo pudimos descender a un submundo, en donde todo eran privaciones?
Más adelante Natalie escribe: no existe mejor depresivo que el sexo. Sé que un buen sexo, sólo se puede tener o vivir con un buen amante y por eso, me aterra perder a mi amado loco. Sé que el sexo es lo mejor para la tristeza, para el insomnio, para la falta de voluntad, para combatir el culillo existencial, que no es más que ese pavor al enfrentarse a la vida, a esas crisis de llanto que no tienen explicación. Sé que un amante nos rescata de la monotonía. Sé que algunas se ruborizarán porque lo han pensado, otras se escandalizarán porque lo consideran pecaminoso, pero de verdad creo que tener o encontrar un buen amante, ayuda a encontrarle motivación y sentido a la vida.
Un amante puede ser nuestra pareja, un amigo, un hobby como la pintura, la literatura, un deporte, la poesía, algunas actividades sociales, porque debe ser algo que nos apasione y obsesione de verdad. Sé que nada hay más castrador, que el tenerle miedo al vivir. No tiene sentido el postergar la magia del vivir con pasión, el hoy y el ahora. A veces pienso que es una necedad el pensar o el preocuparnos por la muerte ¡ella jamás se olvidará de nosotros! Hoy he entendido el por qué para amar la vida, hay que enamorarse con pasión de ella. Amo a mis hijos. Sé que tengo que hacer hasta lo imposible por darles una educación y ofrecerles un verdadero hogar. Me fascinan mis enanos. Adoro a mi muñeca y a mi muñeco.
No todas las historias o los recuerdos de infancia son hermosos. Muchas historias son bellas y tristes a la vez. Muchos hijos han tenido que ser criados por familiares, por las diferentes circunstancias que separan a las familias, privando a los hijos del placer del compartir con el padre o la madre, de momentos trascendentales y sobre todo, de ese amor que esculpe a los sentimientos en los primeros años.
Inclusive a muchos hermanos, lo separan algunas circunstancias socioeconómicas y eso genera un profundo dolor. Algunos han tenido padres alcohólicos, lisiados o enfermos; otros hemos tenido padres maravillosos y aquí no importa encasillar a nadie, o catalogarnos en ninguno de los grupos. Desafortunadamente algunos niños o adolescentes, por la muerte del padre, de la madre y en el peor de los casos, de ambos, tienen que imaginarlo, crearlo y aprender a superar la rabia que genera es sentirse abandonado o desamparados. A veces se vive la misma sensación de aquellos hijos naturales que son ignorados o abandonados. Para muchos de estos hijos es muy difícil el armar un espantapájaros casi frankesteníano, con los retrasos de los recuerdos que lograron rescatar de él o de ella, con fotografías, textos, comentarios, anécdotas. Por eso muchos de estos adolescentes se aferran y creen estar enamorados, de la primera persona que les ofrece un poco de afecto; por esto, son comprensibles muchos embarazos en adolescentes, porque la inseguridad y la falta o necesidad de afecto, se impone sobre un concepto maduro de lo que es amor. Desafortunadamente quizás por la inmadurez o el estrés que generan las responsabilidades prematuras, son muy frecuentes los maltratos, los episodios de violencia intrafamiliar y para rematar, por lo general bien dos o tres hijos, que brotan casi que por milagro, dentro de ese ambiente absurdo que generan: el amor y el odio. A esos hijos los llamo: los bastardos del amorodio murte.
Ésos hijos crecen y conocen un ambiente absurdo familiar de violencia, que contrasta con los hermosos detalles o recuerdos, que viven los hijos en los hogares estables o donde predomina el amor y el buen ejemplo. Desafortunadamente el miedo, más una carga de amenazas, idiotizan a cualquiera. No es que la mujer o el hombre maltratado, sean idiotas o tarados. Hasta el exceso o la desmesura en las expresiones amorosas a los hijos, idiotizan y castran. Cuando una familia entra en crisis, a veces se teme perderlo todo, cuando en realidad no existe nada. En ese momento es muy fácil que un hijo se inicie en el mundo de las drogas o del alcohol, pero desafortunadamente los padres nunca aceptamos la realidad o simplemente no queremos ver, las consecuencias del daño que hemos generado. Creemos que nuestras hijas son muy novieras o enamoradas, para no aceptar que se están prostituyendo o simplemente, pasaron de lolitas a puticas bellas y decentes.
Cuando los hijos son capaces de defenderse y se enfrentan a golpes con sus padres, debemos estar dispuestos a ver cuál vivir de todo. Muchas veces en este momento, aflora toda la amargura y el resentimiento, que ha acumulado y fermentado el alma y el corazón, durante años. Muchas veces la rebeldía, no es más que el lenguaje, de la revancha o del desquite. Asumen modas o actitudes de movimientos juveniles agresivos, pero lo peor de todo, es que se inició un proceso de autodestrucción para castigar a los cuchos, a esos hijos de puta que los trajeron, a compartir el infierno en el que viven. En esta edad son frecuentes los embarazos y los abortos. No se ama. Simplemente se tiene sexo para escapar y vivir con frenesí, el hoy y el ahora. Yo lo viví y ahora lo vive nuestra amada hija, Ingrid. Camilo es más noble por ser el menor y quizás más cariñoso. Desafortunadamente hemos vivido momentos tan locos, es frecuente que nuestras mismas parejas desconfíen que sean ellos, sus propios hijos. Por lo general en esta época, son frecuentes las iniciaciones o internadas en las clínicas o sanatorios mentales.es la época de los intentos de suicidio de los adolescentes. Los jóvenes por no encontrarle una razón o un sentido al futuro y las jóvenes por lo general, por haberse enamorado con hombres casados o mayores, por embarazos no deseados, por depresiones post aborto o simplemente por miedo a ese futuro oscuro que vislumbran.
He aprendido a sobrevivir entre el dolor y las añoranzas. Cuando escucho graznar a los cuervos, pienso que confunden a mi corazón, con un chulo muerto. Sé que para muchos, no soy más que alimento como la carroña. Me he acostumbrado a ser devorada por gusanos malolientes. Siento avidez por los amoríos efímeros. ¿Hasta cuándo tendré que soportar, esta vidorria? Vago por las tinieblas, como los vientos invidentes o esas personas que se entierran en vida, a llorar sus penas. ¿Qué se hace la hembra, cuando una mujer viste los hábitos? ¿Será que el éxtasis místico, no es más que el orgasmo, de una meditación profunda? ¿Será que la oración nos purifica, o nos reduce a un oscurantismo, peor? No sé si me alcance el tiempo, para exorcizar todos mis miedos. Pienso que mis hijos han heredado algunos genes diabólicos, por las expresiones de sus rostros. Sé que son pérfidas y malignas, algunas de sus intenciones. Hay algo satánico, en sus tatuajes y piercings. Nada hermoso le encuentro a su música y a veces me pregunto, si el destino de los jóvenes de hoy en día, es morir antes de tiempo.
Esta noche me siento, más intoxicada que nunca. No fue fácil inyectarme, porque mis venas han sido apuñaladas en demasía, por las agujas. Me veo pálida, demacrada, horrible. Recuerdo cuando mi madre me decía que me veía como a una anoréxica, y en esa época, aún era bastante bella. Ahora trasboco como si estuviera preñada. No soporto la luz. He aprendido a rebuscar, o sea, a robar a desconocidos o desconocidas, con las que amigamos en los bares o en las discotecas. No entiendo por qué siento tanto rencor y tanto odio, hacia la gente. Ya no me asusta el ver apuñalear a alguien. Dicen que donde vivo es peor que el Bronx.la droga ha transformado totalmente nuestro mundo, pero escasamente tomó conciencia de ello. Ayer una loca se tiró del cuarto piso y su cabeza explotó como un tomate maduro.” Al menos dejó de sufrir” fue mi primer pensamiento. Cuando un parcero se suicida, todo el mundo incluyendo su familia, le saca el culo al compromiso que significa, un entierro digno. Todos nos consideramos iguales a todos los otros, que nos observan como desechables. Hace poco un loquito se ahogó en su propio vómito; otra loca en su pepera se cortó las venas y se desangró, rociando las paredes y las calles, dizque porque tenía que purificar al mundo con su sangre. El mundo que vivimos y que conocemos, definitivamente es una mierda. Aquí son absolutamente artificiales, todas las puertas de escape.
Mis versos brotan de mis almohadas negras y de las sábanas manchadas por los efluvios del semen y de mis periodos menstruales. Todo lo que anhelo es la oscuridad. Me refugio en el sexo, para huir de la negrura del presente. Me fascina desayunar con Ginebra y amar con locura, al hembrito de turno. Pienso que soy más puta y mejor polvo, que mi madre. La hierba me hace sentir preñada por las estrellas. Dicen que estoy lunáticas porque me encanta vivir desnuda, pero el naturismo la sensación más hermosa y natural, que he experimentado. Al menos no alimentó la hambruna morbosa, de los anales textileros. Me fascina que en mi parche me llamen: Natalie de las estrellas.
Dicen que escribo buena poesía y que ya varios se han suicidado, por el poder estético de algunas de mis metáforas; esto me confirma, que a veces las palabras tienen una fuerza y energía, casi nuclear. Mis palabras son malditas y maldecidas, para y por los espíritus débiles. Me fascina la felicidad que encuentro, en el mundo de las sombras. Me hechiza el colorido vanguardista que le dan las estrellas, a las imágenes surrealistas que veo. Dicen que si sigo bebiendo, puedo quedar ciega. Para lo que hay que ver, mejor es seguir bebiendo. Dicen que me estoy aniquilando, pero mi alma murió cuando tomó conciencia, que no existía futuro para nosotros. Quise buscar un poco de orientación con un confesor y terminó, acariciándome y besándome. ¿Acaso no lo mismo que hago, cuando consuelo a mis amigas? Me encantaría que me beatificarán, porque dicen que soy la virgen, más coronada. Me encantó posar desnuda sobre un altar y ser la musa de algunos poetas, músicos, pintores o fotógrafos. Dicen que soy bien dotada de hermosura. Tengo un algo que ellos llaman química; quizás lo dicen, porque vuelvo mierda al hombre, que se mete conmigo.
Para Ingrid, la gran ilusión de su vida, es su hermano Camilo. En verdad es un niño hermoso. Me fascina ver ondear sus cabellos, como una bandera de la libertad y de los sueños.
Hoy siento que mi corazón está cansado de huir de la realidad, como el desvarío de los labios de las lágrimas, de un corazón roto por los desencantos. Mi mente es un laberinto, lleno con recuerdos oscuros. Ahora sonrió para ocultar los gritos desesperados de mi alma. Nadie se imagina, todo el dolor que llevo guardado. Sé que no es casualidad, mi miseria.
Pronto comencé a sentir y a vivir la angustia que genera, la ausencia de los sentimientos. Comencé a padecer ese frío, casi imperceptible de la muerte del deseo. Empecé a acostarme a su lado, sin un beso, ni una palabra amorosa. Esos detalles que enamoran, hacía rato que habían desaparecido. Ya no me importaba saber, si se había quedado con una amante o donde fuera. Creo que volvía a pagar con creces, el precio por mis errores. Ahora me duele recordar, las veces que hice llorar y sufrir a mi madre. Sé que mi corazón, aún es un hermoso sol otoñal.
¿De dónde brotan tantas lágrimas, si ya he llorado todo lo que humanamente un ser, puede llorar durante toda su vida? ¿Por qué ahora sólo basta con recordar un poquito, para llorar con tristeza y a borbotones? ¿Será que lloro, por la infelicidad de vida que llevo o por no encontrar al amor que busco y rebusco, entre los hombres que amo o a los que me les entrego? ¿Será que soy una puta o una bipolar obsesiva, con el sexo? ¿Será que no tengo, remedio? ¿Será que amo y bebo para intentar escribir, buenos versos? ¿Será que me embriago, tomando a la par d

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